Lo ideal es esperar entre 6 y 8 semanas. Este tiempo permite que la piel sane completamente y, lo más importante, que el sistema linfático termine de procesar y eliminar las partículas de pigmento que el láser fragmentó.
No hay una marca única, pero lo más adecuado son los pigmentos de grado médico o cosmético de alta calidad (como los de base mineral u orgánica) que cumplan con las normativas locales (como REACH en Europa). Deben ser estables, biocompatibles y elegidos según el fototipo de piel y el subtono del cliente para evitar que viren a colores no deseados (como gris o rojizo).
No, funciona en diversos tonos, pero es más segura y efectiva en pieles claras. En pieles oscuras existe un mayor riesgo de hiperpigmentación o hipopigmentación (manchas), por lo que se requiere un láser específico (como el Nd:YAG) y parámetros más conservadores para proteger la melanina natural de la piel.